Los Humedales de Zuazua: un santuario en riesgo
por Raúl Torres
Foto: Raúl Torres
En el marco del Día Mundial de las Aves Migratorias, celebrado en Chipinque el 17 de mayo de 2026, Luis Humberto Montemayor, junto con compañeros del colectivo del Atlas de los Humedales de Zuazua, presentó la relevancia del ecosistema y los riesgos a los que se enfrenta actualmente.
Dos décadas de transformación
Uno de los momentos más relevantes de la plática fue el análisis de los cambios en el paisaje entre 2006 y 2026. En este periodo, el crecimiento urbano ha avanzado hacia zonas que anteriormente formaban parte del sistema natural del humedal.
Esta expansión ha reducido áreas de vegetación, fragmentado hábitats y alterado los flujos naturales del agua. Además, se señaló que algunas colonias cercanas se han establecido en zonas con alta susceptibilidad a inundaciones, lo que incrementa el riesgo para la población durante eventos de lluvia intensa.
Cambios en los humedales desde 2006 a 2026
Una carrera contra el tiempo
Aunque la conferencia tuvo un enfoque informativo, el mensaje de fondo fue claro: los Humedales de Zuazua representan un ecosistema de alto valor que enfrenta presiones crecientes. Continuamente se ha descubierto maquinaria trabajando, así como desmontes, afectaciones en el cauce del río e incluso cambios en el nivel de agua de las lagunas.
Durante la plática se mencionó que el Atlas busca no solo documentar el territorio con su flora y fauna, sino también su relación con las personas que habitan en los lugares cercanos. Documentarlos es un primer paso, pero conservarlos es el reto más urgente.
Foto: Luis Humberto Montemayor
Un punto de encuentro ecológico
Uno de los aspectos más destacados de los humedales es su ubicación, ya que se encuentran en un punto de transición entre tres grandes ecorregiones: la Llanura Costera del Golfo Norte, la Sierra Madre Oriental y el Desierto Chihuahuense. Esta unión funciona como un ecotono entre distintos tipos de vegetación, lo que incrementa la diversidad de especies al permitir la coexistencia de organismos procedentes de diversos ambientes. Por ejemplo, los pastizales se intercalan con densos bosques de huizache y mezquite (matorral espinoso tamaulipeco). En cambio, el tule domina en las lagunas.
En total, se han identificado más de 650 especies en los humedales, pero aún quedan muchas por documentar.
Gorrión Pantanero
Foto: Luis Humberto Montemayor
Un refugio para cientos de aves
Otro de los ejes centrales de la conferencia fue la riqueza avifaunística del municipio. De las más de 500 especies registradas en Nuevo León, cerca de 260 han sido documentadas en Zuazua, lo que representa aproximadamente el 60% del total estatal.
Dentro de los humedales, la cifra alcanza alrededor de 220 especies, consolidando el sitio como un refugio clave tanto para aves residentes como migratorias. Entre las especies mencionadas durante la presentación se encuentran el gorrión pantanero, el avetoro menor, el saltapared pantanero, el pato texano y el gavilán pico de gancho, entre muchas otras.
Un común denominador de las especies más representativas es que llevan en su nomenclatura el término “pantanero”, lo que significa que en el noreste de México algunas de estas aves solo pueden ser avistadas en ecosistemas como este. Una anécdota destacable comentada en la conferencia fue la de un experto que tenía años sin ver al saltapared pantanero en el estado; al visitar el humedal, el guía le hizo notar lo común que es observar a esta especie en la zona.
Finalmente, se resaltó que una de las estrellas del humedal, el avetoro menor, cuenta con una población que se reproduce en el lugar. Esta especie se ha convertido en un símbolo de resistencia, dado que uno de sus sitios de anidación se encuentra en el Alto del Borrego, justo en medio de una zona urbanizada. Este hecho demuestra cómo la naturaleza busca prevalecer, aun frente al impacto provocado por el crecimiento de la mancha urbana.
Avetoro menor
Foto: Luis Humberto Montemayor
